Colección: Joan Hernández Pijuan

Joan Hernández Pijuan, (Barcelona, España, 1931) se formó en la Escola d’Arts i Oficis de la Llotja y en la Escola de Belles Arts de Barcelona. En 1957 se trasladó a París, donde amplió su formación en grabado y litografía en la École de Beaux-Arts.

Tras unos inicios próximos al expresionismo gestual, evolucionó hacia una figuración geométrica caracterizada por amplios campos de color y la presencia de objetos aislados —frutas, copas, huevos o tijeras— tratados con una intensa carga simbólica. El color, abordado con gran refinamiento y un marcado sentido místico, fue siempre uno de los ejes centrales de su obra. Sobre fondos lisos y franjas en tonos grises y verdes, Hernández Pijuan incorporó referencias matemáticas como cuadrículas o cintas métricas, integradas en una estructura rigurosa y meditativa. Las gradaciones tonales, las transparencias, las texturas y las vibraciones lumínicas constituyen elementos esenciales de su lenguaje pictórico.

A partir de los años ochenta, su trabajo incorporó nuevas formas —el perfil del ciprés, los surcos del arado o la silueta de una hoja— sin abandonar nunca la abstracción. Hacia finales de esa década retomó el informalismo, desarrollando una pintura de extrema austeridad, caracterizada por una paleta reducida al blanco y negro. En esta etapa, su obra adquiere una dimensión atmosférica y espiritual, en la que la pintura se convierte en un ejercicio de contemplación interior.

Destaca también su labor como grabador, donde desarrolló un minucioso trabajo de la trama y del elemento seriado, igualmente dominado por la monocromía.

Desde su primera exposición individual en el Museu de Mataró en 1955, Hernández Pijuan expuso de forma continuada en destacados espacios de arte nacionales e internacionales. Entre las principales retrospectivas dedicadas a su obra se encuentran las organizadas por el Centre Cultural Tecla Sala de L’Hospitalet de Llobregat (1992), el Museo Reina Sofía de Madrid (1993), el MACBA de Barcelona (2003) y el Museo de Arte Moderno de Moscú (2011). Su obra forma parte de importantes colecciones públicas, como las del Palais des Beaux-Arts de Bruselas, el Guggenheim Museum de Nueva York, la National Gallery of Canada en Montreal, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el Museo Reina Sofía y el MACBA.